Videojuegos: cómo disfrutarlos de forma saludable
Los videojuegos forman parte de la vida cotidiana de niños/as, adolescentes y jóvenes. Son una forma de ocio extendida que, bien utilizada, puede aportar beneficios: estimulan la creatividad, mejoran la coordinación, favorecen el trabajo en equipo e incluso ayudan a desarrollar habilidades cognitivas.
Sin embargo, como cualquier actividad de ocio, es importante aprender a utilizarlos de manera equilibrada para conductas de riesgo relacionadas con el abuso o el acceso a contenidos inadecuados para la edad.
Claves para un buen uso de los videojuegos
- Tiempo equilibrado
- Establecer límites horarios razonables, combinando el juego con otras actividades: deporte, estudio, descanso y relaciones sociales presenciales.
- Evitar que los videojuegos sustituyan el sueño o interfieran con responsabilidades diarias.
- Juego acompañado y mediado
- Siempre que sea posible, jugar en compañía o compartir el interés con la familia.
- Hablar sobre lo que ocurre en el juego, qué les divierte, qué retos encuentran o cómo se sienten al jugar.
- Elegir bien los contenidos
- No todos los videojuegos son adecuados para todas las edades. Aquí es clave conocer y aplicar el código PEGI.
¿Qué es el Código PEGI?
El sistema PEGI (Pan European Game Information) es un código europeo que clasifica los videojuegos en función de la edad recomendada y el tipo de contenidos que incluyen. Sus iconos aparecen en la carátula o en la descripción digital del juego.
- Edades: 3, 7, 12, 16 y 18 años.
- Contenidos: símbolos que indican si el juego contiene violencia, miedo, lenguaje soez, drogas, sexo, apuestas o compras integradas.
Saber interpretarlo ayuda a proteger a los menores de contenidos que no son adecuados para su desarrollo y facilita a las familias la elección de juegos responsables.